martes, 27 de enero de 2026

El contrato social, según James Rachels


 

Un principio fundamental de la república es el contrato social, un acuerdo sobre normas éticas, legales y políticas basado en la representación ciudadana en los poderes del Estado.

En los últimos años, el Congreso peruano ha sido desaprobado por los ciudadanos y considerado como uno de los organismos más corruptos de la nación. Según una encuesta de Ipsos Perú, un 85 % de los peruanos señaló al Poder Legislativo como la entidad del Estado más corrupta (Silva, 2025). Se trata de un congreso que ignora el contrato social, la voluntad general de los pueblos. Este Congreso ha cambiado 58 artículos de los 110 artículos modificados en la Constitución de 1993 desde su promulgación (Romero, 2025). En 2018, al menos el Ejecutivo tuvo la sensatez de someter a referéndum (consulta popular) propuestas de reforma constitucional (reforma del Consejo Nacional de la Magistratura, financiación transparente de los partidos políticos, prohibición de la reelección de los parlamentarios, restitución de la bicameralidad); pero el actual Congreso se considera por encima de cualquier consulta popular, no le interesa la participación ciudadana, sino imponer su criterio y hasta sus caprichos. Prima en ellos el cálculo para favorecer a sus intereses egoístas y los de los grupos políticos y económicos que representan, en detrimento de la ciudadanía.

Pero, ¿qué es el contrato social? Les invito a leer el libro de James Rachels, Introducción a la filosofía moral, para reflexionar sobre conceptos elementales de ética, en este caso sobre la idea de contrato social. La exposición sobre este tema se basa principalmente en las ideas de Thomas Hobbes.

Sin el contrato social, predominaría un estado permanente de guerra de todos contra todos, en el que cada uno buscaría su propio beneficio, por lo que sería muy difícil alcanzar la paz y la prosperidad. Hobbes argumentaba que la moral no dependía de Dios, de los hechos morales ni del altruismo natural:

La moral debería entenderse como la solución a un problema práctico que surge del interés propio de los seres humanos. Todos queremos vivir tan bien como sea posible, pero nadie puede prosperar a menos que tengamos un orden pacífico y cooperativo; y no podemos tener un orden social pacífico y cooperativo sin reglas. Las reglas morales, entonces, son simplemente las reglas que son necesarias si vamos a obtener los beneficios de la convivencia social (Rachels, 2006, pp. 219-220)

En la concepción de Hobbes, el estado de la naturaleza (estado de guerra) no se explica por la maldad del ser humano, sino, según él, por los “cuatro hechos básicos de las condiciones de la vida humana” (Rachels, 2006, p. 220):

  • Primero, todos los seres humanos son iguales en cuanto a necesidades. Por lo que dice Hobbes, se entiende que concibe a las necesidades solo en el ámbito fisiológico o de necesidades primarias. 
  • Segundo, todos los seres humanos nos enfrentamos a la escasez de recursos, por lo que es inevitable trabajar para obtener los bienes, que además no alcanzan para todos. 
  • Tercero, “el hecho de la igualdad esencial del poder humano. Nadie es tan superior a los otros, ni en fuerza ni en astucia, que pueda imponerse a ellos indefinidamente. . . . incluso el más puede ser derrotado por los otros, si se unen” (Rachels, 2006, p. 221).  
  • Cuarto, el altruismo limitado. No podemos depender de la caridad o de la buena voluntad de otros para que nos ayuden. Cualquier ser humano o grupo puede verse favorecido por el altruismo, pero al presentarse algún conflicto de intereses, el altruista optará por proteger o cuidar su beneficio.

Para superar ese “estado de la naturaleza”, los seres humanos convienen en un conjunto de normas cuyo cumplimiento brinde seguridad, cooperación y, en consecuencia, prosperidad. Para ello es necesario establecer un sistema de gobierno y leyes que aseguren el cumplimiento de dichos compromisos. Según Hobbes, para que la gente coopere entre sí se requieren dos cosas: “Primero, debe haber garantías de que las personas no se dañaran entre sí. . . . Y segundo, deben poder confiar en que tanto ellos como los demás respetarán sus acuerdos. . . . Este acuerdo, del que forma parte cada ciudadano, se llama el contrato social” (Rachels, 2006, p. 223).

Aunque Rachels no menciona a Jean-Jacques Rousseau como quien consideraba al hombre bueno por naturaleza y egoísta por la sociedad, sí lo valora en cuanto consideraba que el contrato social convertía a los seres humanos en personas caritativas, dejando “de lado sus ‘inclinaciones’ privadas y egoístas en favor de reglas que promuevan imparcialmente el bienestar de todos por igual” (2006, p.225). Concluye con el siguiente concepto moral del contrato social: “La moral consiste en un conjunto de reglas que gobiernan cómo las personas deben tratarse unas a otras, que la gente racional estará de acuerdo en aceptar, para su mutuo beneficio, a condición de que los demás también sigan esas reglas” (p. 225).

James Rachels valora el contrato social porque, desde un punto de vista racional, es bastante completo, por lo siguiente: razonamos y elegimos cuáles son las normas que debemos seguir, por qué debemos seguirlas y por qué motivos podemos dejar de seguirlas.

Con respecto a esta última cuestión, pone como ejemplo la desobediencia civil, específicamente la discriminación racial histórica en Estados Unidos y Sudáfrica. Si eres discriminado en los beneficios del contrato social, estás en la facultad de incumplir la ley.


Bibliografía:

Rachels, James (2006). Introducción a la filosofía moral. México: Fondo de Cultura Económica.

Romero Calle, César (2025, 8 de enero). El 57.65% de la Constitución de 1993 ha sido reformada por el Congreso. La República. https://larepublica.pe/politica/judiciales/2024/12/15/el-5765-de-la-constitucion-de-1993-ha-sido-reformada-por-el-congreso-desde-que-entro-en-vigencia-alberto-fujimori-asamblea-constituyente-909846

Silva, Renato (2025, 11 de diciembre). Más de 80 % de peruanos considera que el Congreso es la institución más corrupta del país. Infobae. https://www.infobae.com/peru/2025/12/11/mas-de-80-de-peruanos-considera-que-el-congreso-es-la-institucion-mas-corrupta-del-pais/


Créditos de imagen:

Tomado de El poder del pueblo, por I. Nájera, 2019, El Periódico de Saltillo. https://elperiodicodesaltillo.com/wp/2019/09/10/el-poder-del-pueblo/



martes, 16 de diciembre de 2025

El imperativo categórico de Kant, según James Rachels

 

Crédito de imagen: Imperativo categórico de Wikimedia Commons/ CC BY 4.0


Para Kant las reglas morales son absolutas; este principio se conoce como imperativo categórico. La norma ética debe cumplirse sin excepciones sin importar las consecuencias.

El imperativo se refiere al deber u obligación interna o externa que siente la persona. En el imperativo hipotético, la persona se lo impone a sí misma por sus deseos. En el imperativo categórico, la fuente de la obligación es moral: el deber frente a los demás, “la regla es que debes ayudar a la gente sin importar tus deseos particulares” (Rachels, 2006, pp. 191-192). El imperativo hipotético se basa en el deseo, mientras que el categórico se basa en la razón. 

Por otra parte, ¿cómo podemos saber si un acto es moralmente admisible? Para Kant, debemos estar dispuestos a aceptar que todo el mundo siga esa norma siempre (Rachels, 2006, p. 193).

“Kant pensaba que el imperativo categórico es vinculante para los agentes racionales simplemente porque son racionales, en otras palabras, una persona que no acepta este principio sería culpable no sólo de ser inmoral, sino también irracional” (Rachels, 2006, p. 201).

Las reglas absolutas y el deber de no mentir

Kant sostenía que “mentir en cualquier circunstancia es la ‘destrucción de la propia dignidad como ser humano’” (Rachels, 2006, p.194). Sin embargo, Rachels no está de acuerdo con Kant: “es permisible mentir cuando al hacerlo salvara la vida de alguien” (p. 196), como en el caso de un inocente cuya vida puede salvarse con una mentira, tal como ocurrió con muchas personas que se salvaron de la persecución nazi. Kant argumentaba de que no hay certeza de que la mentira vaya a salvar al injustamente perseguido y, en segundo lugar, que no somos responsables de las consecuencias de cumplir con nuestro deber.

La idea de la dignidad humana

Kant consideraba que el ser humano ocupa un lugar especial en la creación, ya que tiene un valor intrínseco, es decir, dignidad, porque es un ser racional y libre, capaz de elegir sus metas y tomar sus propias decisiones. “Puesto que la ley moral es la ley de la razón, los seres racionales son la encarnación de la ley moral misma” (Rachels, 2006, p. 206).

En consecuencia, el ser humano es un fin en sí mismo y no un medio. En ningún caso debe ser utilizado. Si queremos ayudar o intervenir en la vida de una persona, es para ayudarla a alcanzar sus propias metas (Rachels, 2006, p. 207).


Bibliografía:
Rachels, James (2006). Introducción a la filosofía moral. México: Fondo de Cultura Económica.

viernes, 14 de noviembre de 2025

El principio de utilidad como guía moral, según James Rachels


“La moral, dijo Bentham, no es cuestión de complacer a Dios, ni es cuestión de fidelidad a reglas abstractas. La moral es simplemente el intento de producir tanta felicidad en este mundo como sea posible” (Rachels, 2006, p. 148). 

La teoría del utilitarismo clásico está representada principalmente por David Hume, Jeremy Bentham, James Mill y John Stuart Mill.

El principio de utilidad es un principio moral fundamental que consiste en elegir las acciones que tengan mejores consecuencias, es decir, que proporcionen mayor felicidad y menor desdicha a todos (Rachels, 2006).

En relación con la libertad, el principio de utilidad “no debería restringir la libertad de los ciudadanos más de lo necesario” (p. 154). “El único fin por el cual es justificable que la humanidad, individual o colectivamente, se entrometa en la libertad de acción de uno cualquiera de sus miembros es la propia protección” (John Stuart Mill “Sobre la libertad”, citado por James Rachels p.154).

¿Podemos hablar de una ética del utilitarismo? “El utilitarismo clásico (…) puede resumirse en tres proposiciones: primera, las acciones se juzgan como correctas o incorrectas solamente en virtud a sus consecuencias (…). Segunda, al evaluar las consecuencias lo único que importa es la cantidad de felicidad o infelicidad que se crea (…). Tercera, la felicidad de cada persona cuenta por igual” (p. 164).

Los anti utilitaristas cuestionan si solo importan las consecuencias o si la felicidad es lo único importante. Argumentan que deben tenerse en cuenta otros valores como la justicia, los derechos y las razones retrospectivas. Las razones retrospectivas se refieren a la importancia de las consideraciones acerca del pasado como el cumplimiento de las promesas. 

Como ejemplo del conflicto entre el utilitarismo y la justicia menciona que en los casos de los disturbios raciales el linchamiento de un inocente podría ponerles fin.

La ética basada en el utilitarismo es exigente, ya que se requiere mucha fuerza de voluntad para desestimar una acción que te beneficia en favor del bienestar general. El utilitarismo también socava nuestras relaciones personales, el hecho de tratar a todos por igual ignora los sentimientos que tenemos hacia las personas cercanas (amigos y familiares), a las que de manera natural la priorizamos, siendo más tolerantes con sus faltas y flexibles con las normas, cosa contraria cuando se trata de personas desconocidas.

Aunque, por una parte, se señala que el utilitarismo es de sentido común, en tanto que es una guía para escoger normas (el utilitarismo de la regla). Los más radicales dirán que “no se puede confiar en el en el sentido común” (el utilitarismo del acto).

James Rachels incluye a los seres no humanos en la valoración del bienestar.


Bibliografía:

Rachels, James (2006). Introducción a la filosofía moral. México: Fondo de Cultura Económica.

jueves, 2 de octubre de 2025

El egoísmo ético, según James Rachels

 


Esta parte de su obra comienza refiriéndose al egoísmo psicológico.

¿Qué es el egoísmo psicológico?

Por un lado, se afirma que todo lo que realizamos está motivado por el interés propio. Rachels (2006) apunta: “Hay una teoría de la naturaleza humana, (…) según la cual no somos capaces de actuar desinteresadamente” (p. 110). No obstante, también realizamos acciones en beneficio de nuestros semejantes; aunque algunos autores lo reinterpretan, señalando que, en última instancia, lo hacemos por un beneficio personal. “Así, la conducta «altruista» está realmente conectada con cosas tales como el deseo de llevar una vida más significativa, el deseo de reconocimiento público, sentimientos de satisfacción personal y la esperanza de una recompensa en el cielo” (Rachels, 2006, p. 111).

A menudo se confunden los conceptos de interés propio, egoísmo y búsqueda de placer. El egoísta es aquel que se preocupa solo por su propio bienestar, sin importarle el interés de los demás (p. 116). La búsqueda del placer nos puede llevarnos a conductas extremas que nos causen daño y, por tanto, vayan en contra de nuestro propio interés, como en el caso de la dependencia a las drogas. Por último, el obtener un beneficio propio no es incompatible con la preocupación por el bienestar ajeno (p. 121). 

A pesar de lo atractiva que resulta la teoría del egoísmo psicológico, Rachels opina lo siguiente: “Parece haber poca razón para pensar que el egoísmo psicológico es una teoría aceptable. Por el contrario, parece ser decididamente inaceptable” (p.122).

¿Qué es el egoísmo ético?

El egoísmo ético consiste en creer que lo justo es atender solo las necesidades propias sin preocuparse por los demás: “el egoísmo ético es la idea de que cada quien debe buscar exclusivamente su propio interés” (Rachels, 2006, p.128). Es más, “algunos pensadores han sostenido que, de hecho, no tenemos deberes «naturales» para con otras personas” (p. 128).

Quienes defienden el egoísmo ético consideran que el altruismo es contraproducente por los siguientes motivos:

  1. Nos equivocamos al no conocer los deseos o necesidades de quienes queremos ayudar y terminamos causando más daño que beneficio (p. 130).
  2. Al estar pendientes de otras personas, invadimos su intimidad (p. 131).
  3. Brindar satisfacción o beneficio a la otra persona es degradarla, es mostrarla como incapaz de valerse por sí misma (p. 131).

Una destacada partidaria del egoísmo ético fue Ayn Rand, quien sostenía que “el capitalismo es un sistema económicamente superior y que la moral exige respeto absoluto a los derechos de los individuos” (p. 133).

Para ella, el altruista destruye su propio valor como persona al sacrificar su vida en lugar de vivir sus propios proyectos. Consideraba al altruista como un parásito que se aprovecha del trabajo ajeno. Según este pensamiento, era incompatible atender su propio interés y el de los demás.

Los defectos del egoísmo ético son que no puede resolver los conflictos de intereses, que es inconsistente y arbitrario.

Con el egoísmo ético no se pueden abordar los conflictos de intereses. Si solo vale mi interés, no tengo obligaciones con los demás y no hay deberes morales (p. 140).

En el conflicto de intereses entre A y B, lo correcto para A es incorrecto para B, y lo correcto para B es incorrecto para A. Por lo cual un acto es correcto e incorrecto a la vez, lo que demuestra su inconsistencia (p. 143).

El egoísmo ético también es arbitrario, ya solo cuenta mi interés, el de mi familia o el de mi grupo. “Quiere que cada uno de nosotros divida el mundo en dos categorías nosotros mismos y los demás y que consideremos los intereses del primer grupo como más importante que del segundo grupo” (Rachels, 2006, p. 145).

Rachels concluye: “Los intereses de otras personas deben importarnos por la misma razón por la que nos importan nuestros propios intereses; porque sus necesidades y deseos son comparables a los nuestros” (p. 146).


Bibliografía:

Rachels, James (2006). Introducción a la filosofía moral. México: Fondo de Cultura Económica.


 


lunes, 15 de septiembre de 2025

Depende la moral de la religión, según James Rachels

 


La religión como seguridad de moral, por amor o temor a Dios, nos puede llevar a creer que sin Dios o religión no hay moral. Si bien es cierto que la religión puede promover la moral, la religión tampoco es garantía de moral; como todo grupo humano, no siempre la conducta es concordante con sus principios morales, por eso podemos encontrar diferentes casos de escándalos inmorales en diferentes congregaciones religiosas.

Para James Rachels: “Según la idea popular, la moral y la religión son inseparables: la gente suele creer que la moral solo puede ser entendida en el contexto de la religión. Así, dado que los clérigos son los portavoces de la religión, se supone que también deben ser los voceros de la moral” (p. 87).

El autor recurre a Sócrates para cuestionar el mandato divino: ¿la conducta es correcta porque lo ordenan los dioses o los dioses lo ordenan porque es correcta?

No obstante, el principal fundamento del pensamiento cristiano está en el derecho natural: todo lo existente en la naturaleza tiene un propósito, una razón de ser, creado de acuerdo a un plan divino. Si se va contra esta razón de ser, se es inmoral. Estas “leyes naturales” especifican lo que debemos hacer, son leyes de razón, que somos capaces de entender como seres racionales (pp. 98 y 99). Para el autor, esto da lugar a analizar la moral como “cuestión de razón y conciencia, no de fe religiosa” (p. 107).

Bibliografía:
Rachels, James (2006). Introducción a la filosofía moral. México: Fondo de Cultura Económica.

jueves, 19 de junio de 2025

El relativismo cultural según James Rachels

 

El ministro de Educación de Perú, Morgan Quero, trató de justificar su inoperancia ante los diversos casos de violaciones de niños por parte de maestros en la Amazonía Peruana alegando causas culturales, como si esas prácticas fueran permitidas por las familias aborígenes (Bazo, 2024).

Este caso es un claro ejemplo de como el relativismo cultural es utilizado para justificar cualquier tipo de conducta. James Rachels (2006) expone sus conceptos sobre este tema en su libro “Introducción a la filosofía moral”

El desafío del relativismo cultural

Aparentemente, culturas diferentes tienen códigos morales diferentes. Como los códigos morales son relativos, lo correcto o incorrecto depende de cada sociedad; lo que nos llevaría a justificar cualquier conducta respaldada por su cultura.

Para Rachels las diferencias entre los códigos morales de las culturas no residen en los valores, sino en el sistema de creencias (p. 49).

Todas las culturas tienen valores en común, verdades o valores universales; por ejemplo la protección a los niños, la verdad y la prohibición del asesinato.

No todas las creencias, religiones o prácticas sociales son igualmente admirables. Sin embargo, condenar una práctica cultural no significa despreciar a toda su cultura (pp. 57 y 58).

Reflexionar sobre la valoración de los diferentes códigos morales es útil para evaluar la racionalidad de nuestra práctica moral y mantener la mente abierta para entender “los diferentes productos culturales”.

Bibliografía:

Rachels, James (2006). Introducción a la filosofía moral. México: Fondo de Cultura Económica.
 
Bazo Reisman, Ana (2024, 30 de junio). Niñas indígenas abusadas por sus maestros: 500 casos destapan el terror en la Amazonía peruana. France 24
https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20240629-ni%C3%B1as-ind%C3%ADgenas-abusadas-por-sus-maestros-500-casos-destapan-el-terror-en-la-amazon%C3%ADa-peruana

Salinas Tipiani, Camila (2024, 14 de junio). La repudiable repuesta del ministro de Educación sobre violación de 500 niñas en Amazonas. La República
https://larepublica.pe/sociedad/2024/06/14/la-repudiable-repuesta-del-ministro-de-educacion-sobre-violacion-de-500-ninas-en-amazonas-morgan-quero-awajun-165340

lunes, 2 de junio de 2025

¿Qué es la moral? según James Rachels (2006)

 


¿De qué trata la filosofía moral?, según Socrates “cómo debemos vivir y por qué”.

La naturaleza de la moral, a decir de Rachels, tiene dos aspectos: 1) los juicios morales basados en buenas razones y 2) el requisito de imparcialidad, que establece que los intereses de todos son igualmente importantes (p. 32).

La racionalidad para Rachels se trata de descubrir la verdad, de ser objetivos, de establecer claramente los hechos, independientemente de nuestros sentimientos, prejuicios, egoísmo, cultura o gustos (pp. 32 y 33). 

El otro aspecto se refiere a la imparcialidad, a ningún grupo particular se le debe tratar como moralmente inferior,  ya que “el bienestar de otras personas es tan importante como el nuestro” (p.35) . Con ello se restringe la arbitrariedad, de modo que a una persona solo se le puede tratar de una manera diferente si hay una buena razón para hacerlo (p. 36).

Rachels establece un concepto mínimo de moral: la moral es guiar nuestra conducta por las mejores razones considerando los intereses de cada persona afectada con igual ponderación (p.37).

Bibliografía:

Rachels, James (2006). Introducción a la filosofía moral. México: Fondo de Cultura Económica.